El principio de pareto nos habla de la regla del 20-80.
Vilfredo Pareto observó que el 20% de la población poseía el 80% de la propiedad. Este fenómeno se puede apreciar en muchos aspectos de la sociedad.
Este principio se ha extendido al mundo de la productividad y afirma que el 20% de nuestro esfuerzo crea el 80% de los resultados. En muchas empresas sucede que el 20% de los clientes generan el 80% del beneficio, y que el 20% de los usuarios generan el 80% de los problemas. Pero voy a enfocarlo únicamente a la productividad.

Perfección y excelencia
La excelencia, en el ámbito de la mejora personal es perseguir ser excelente en todos los ámbitos, y constantemente la posibilidad de mejorar y cambiar cosas, la gente que tiene como valor el ser excelente se puede encontrar en un bucle de perfeccionismo que solo le traiga infelicidad al no alcanzar las metas. Así que en primer lugar, uno debe pensar: ¿Hasta qué punto quiero llevar la excelencia en este ámbito? ¿Cómo sabré cuándo habré llegado al nivel donde me he propuesto llegar?
Porque el perfeccionismo se da cuando invertimos más recursos de los que realmente disponemos en mejorarlo. Recordemos que si el 20% del trabajo genera un 80% de los resultados, queda otro 80% del trabajo que produce el 20% de resultados, y se puede ver que puesto que nuestros recursos (tiempo y dinero) suelen ser limitados caemos en la inefectividad.
Principio de Pareto aplicado
En realidad el principio de Pareto no es matemático, pero nos avisa de que existe una curva de eficiencia que no es lineal. En otros casos es bastante acuciado: El 2% de la población posee más de la mitad de la riqueza mundial de hecho, Tim Ferriss asegura que el el 2.5% del esfuerzo genera el 95% de los resultados. No en vano, en La semana laboral de 4 horas dedica un capítulo entero a este asunto.

Claro está que Pareto es para quienes no pueden abarcarlo todo. Al menos a mí me saldría una lista interminable de cosas que podría hacer por ocio o por negocio, y estos son las bases que sigo:
- Acepta que no puedes abrarcarlo todo
- Vas a tener que desechar hacer cosas conscientemente, en lugar de posponerlas
- Tienes que saber poner límites: Saber decir No [no debo/no es eficaz/no entra en el plan]
- Establece el ámbito donde quieres ver resultados
- Establece el límite de perfección (menor o igual al 80%)
- Establece un tiempo suficientemente ajustado para llevar a cabo ese 80% de resultados
- Elimina tareas que sean redundantes o vayan a alargar el tiempo previsto
- Ayuda tener una buena organización (de tareas, de tiempos y tener orden)
Aquí hablamos de maximizar. En este caso maximizamos el recurso tiempo. Posiblemente al final tengas tiempo de sobra para realizar las tareas que eliminaste, pero ahora le dedicas el tiempo que merecen porque sabes que sí dispones de él.
