Parece ser que el universo que conocemos se generó a partir del Big Bang. Es una teoría, nadie estuvo allí para comprobarlo, y no hay vestigios de lo que pasó anteriormente. Después de todo sólo es relevante para saciar nuestra curiosidad y dar respuestas sensatas a algunas de tantas preguntas sin respuesta. Sucediera así o no, a escala astral nos encontramos con un cosmos [sistema en orden] que evoluciona, cambia.
Distintos elementos se agrupan en conglomerados, formando astros, y el que nos ocupa es la Tierra. Las fuerzas geológicas y las externas han hecho que los elementos se agrupen, se enlacen y se desenlacen siguiendo las leyes de la física atómica.
Llegó una época en que diferentes cadenas de elementos (moléculas) se dividían conforme crecían, dando lugar a los primeros replicantes prebióticos que evolucionaron a lo que es hoy la célula y más genéricamente, la vida.
Si por algo me encanta el punto de vista evolutivo es porque uno puede sacar conclusiones objetivas del funcionamiento de la vida sin recurrir a opiniones o a creencias. Lo más importante para mí: Conservamos muchas trazas de lo que hemos sido en nuestro pasado, pues en esencia somos copias mejoradas (y en qué medida) de aquellos replicantes gracias a un proceso de automejora multihilo llamado evolución.
No en vano, aun seguimos manteniendo esa cualidad de replicarnos, como individuos nos replicamos, pero a su vez nuestras células, ADN y ARN se autorreplican. Y no es más que la esencia de esos replicantes primitivos que todavía permanecen hoy en día, protegidos en el interior de la célula y multiplicados por cada célula del organismo.
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Así, para mí vida es intento de un ser de hacer copias de sí mismo (información genética) para que en esencia ese individuo perdure “eternamente”. Esto es necesario porque el entorno natural es agresivo y acaba deteriorando al individuo. El entorno es cambiante y los individuos compiten entre sí porque los recursos no son ilimitados. Y de la misma manera que un cambio originó una reacción en cadena, siguientes cambios hicieron evolucionar a los individuos para adaptarse al entorno y a otros seres vivos. Por eso no entiendo evolución sin vida, ni vida sin evolución. Adaptarse al cambio es ley de vida.
Objetivo
A veces me gusta usar el recurso lingüístico de dar intencionalidad a la evolución, incluso a veces le buscamos un fin a la vida. Pero uno puede darse cuenta de que el primer replicante prebiótico surgió entre las miles de combinaciones posibles hasta llegar a un proceso estable de replicación y de mejora gracias a la selección natural y cuya moraleja es que sólo quedan los más adaptados.

Puede pasar desapercibido, pero hoy en día, ese proceso natural continúa dándose como ley de vida y esa ley de vida sigue siendo la supervivencia, en un entorno que puede agreder a sus individuos y donde los individuos y grupos más aptos son los que continúan la estela de la evolución.
PS: Se me ocurrió escribir este artículo cuando Inarcángel me pasó un esbozo de un artículo que estaba escribiendo, y a las tantas de la madrugada me puse a escribir estas líneas; más o menos parecido, pero desde mi perspectiva. Finalmente él lo ha materializado en Conectado y La gran apuesta de la vida. Yo hablaré de eso en más artículos.